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Modelo · sistemas

Metodología base

Doce preguntas para leer cualquier sistema: de un consorcio a una ciudad, de una semana a una política.

Diagrama en preparación

Casi cualquier sistema comparte los mismos elementos: actores, recursos, objetivos, restricciones, reglas, incentivos, flujos, retroalimentaciones, métricas, riesgos. Describirlos con rigor construye un lenguaje común entre dominios que parecen no tener nada que ver. Estas doce preguntas son ese lenguaje en forma de instrumento:

  1. ¿Cuál es el sistema?
  2. ¿Qué problema produce?
  3. ¿Quiénes son los actores?
  4. ¿Qué flujos circulan?
  5. ¿Qué reglas lo gobiernan?
  6. ¿Qué incentivos crea?
  7. ¿Dónde hay feedback loops?
  8. ¿Dónde hay demoras?
  9. ¿Qué métricas importan?
  10. ¿Dónde están los puntos de apalancamiento?
  11. ¿Qué intervención mínima probar?
  12. ¿Cómo se mide si funcionó?

Las primeras diez preguntas describen; las últimas dos comprometen. Ahí está la diferencia entre analizar un sistema y hacerse responsable de él: el análisis termina en un diagnóstico; el método, en una intervención mínima y una medida de éxito que puede fallar.

Las mismas preguntas valen a cualquier escala — un proceso, un consorcio, una ciudad, una semana propia. Cambian las variables, no las preguntas de fondo.

Uso práctico

Es el cuestionario que se aplica antes de opinar sobre un sistema — y la plantilla de su revisión: las mismas doce preguntas sirven para diseñar la intervención mínima y para evaluar si funcionó.